Si hay un corralito bancario en Argentina 2001, ¿cómo protegerse y no perder mi dinero?

Se celebran 20 años desde la implementación del corralito y curiosamente, hace poco tiempo se difundió el rumor de un nuevo corralito, o también conocido como corralito encubierto. En este artículo, repasaremos brevemente, especialmente para los más jóvenes, qué representó el corralito en Argentina en 2001, si existe algún riesgo de corralito en 2022 y, lo más importante, cómo podemos prevenirnos ante la eventualidad de un nuevo corralito.

¿Qué significó el corralito bancario en Argentina en 2001?

Hace veinte años, se produjo un acontecimiento que marcó un punto de inflexión en la economía y en la vida de los argentinos, y que popularizó un término que aún nos genera angustia: el corralito.

Recuerdo haber tenido 14 años en aquel momento y lo viví como una pesadilla, pero era una realidad muy palpable. Básicamente, lo que sucedió fue que nos despertamos un día, como todos los días, pero con la novedad de que en Argentina no podíamos acceder libremente al dinero en efectivo que teníamos depositado en el sistema bancario.

Para las generaciones más jóvenes o para aquellos que nos miran desde el extranjero, esto puede resultar difícil de creer, pero para quienes lo experimentaron en carne propia, quienes vieron cómo se esfumaron sus ahorros de toda la vida, fue un acontecimiento que hasta el día de hoy resulta difícil de procesar y cuya perspectiva continúa atemorizando a todas las generaciones.

La respuesta corta sería que técnicamente no existe riesgo. Aunque existen ciertas similitudes con lo ocurrido en 2001, dado que atravesamos una crisis económica y había serias dudas sobre la capacidad de pago de la deuda del país. Esto llevó a que las personas acudieran a los bancos para retirar sus ahorros y proteger su patrimonio. El problema radicaba en que los bancos no disponían de esos dólares en ese momento, ya que los habían prestado a largo plazo, y los ahorristas querían retirarlos de forma inmediata. Esto desencadenó el colapso del sistema financiero y fue en ese momento cuando el Ministro de Economía, Domingo Cavallo, implementó el corralito, restringiendo la extracción de los depósitos bancarios. Sin embargo, a diferencia de aquel momento, se han establecido una serie de medidas para evitar que algo similar vuelva a suceder.

Principalmente, se ha limitado la capacidad de los bancos para otorgar préstamos en dólares. Ahora solo pueden prestar a aquellos que cuenten con ingresos en dólares que les permitan devolverlos, principalmente los exportadores. Por lo tanto, la liquidez del sistema bancario en dólares se encuentra en niveles muy altos y, en consecuencia, es sólido. En otras palabras, si necesitamos dólares, están disponibles. Por lo tanto, técnicamente no existe riesgo de un nuevo corralito. Sería una decisión política apropiarse de lo que no les corresponde, lo cual generaría un costo significativo, y eso ya es otro tema aparte.

Rumores sobre un posible corralito encubierto

Como mínimo, una vez al año surgen rumores sobre un nuevo corralito, como lo demuestra que este sea el tercer artículo sobre el tema en el blog. Hace poco tiempo se habló de un supuesto corralito encubierto, ya que comenzó a circular un comunicado de un supuesto estudio contable que alertaba a sus clientes sobre un próximo corralito. Esta interpretación errónea surgió a partir de un comunicado del BCRA en el que se reducía la posición global neta en moneda extranjera al 0%, pero esto solo aplicaba a la cartera propia de los bancos como empresas y no afectaba en absoluto los depósitos de los clientes en dichos bancos. La situación generó tal revuelo que el Banco Central tuvo que aclarar que la medida no afectaba los depósitos en moneda extranjera de los clientes privados.

¿Cómo protegernos de un corralito?

Tras la difusión de este rumor en las plataformas de redes sociales, se produjo una considerable retirada de capital en forma de dólares del sistema financiero como una medida de precaución ante la posibilidad de un eventual corralito. No obstante, es importante tener en cuenta que esto conlleva ciertos riesgos, ya que si conservamos los dólares bajo el colchón, podemos ser víctimas de robo, daño o incluso perderlos en caso de incendio, entre otros incidentes.

Otra opción viable es depositarlos en cajas de seguridad ofrecidas tanto por bancos como por entidades no bancarias que se especializan en este servicio. Sin embargo, debemos tener en cuenta que mantener nuestro dinero fuera del sistema financiero implica un costo adicional.

Una alternativa que merece ser considerada es mantener los dólares dentro del sistema financiero, pero invertidos en algún instrumento financiero. Esto nos brindaría cierta protección, ya que no tendríamos los dólares físicamente depositados en una cuenta bancaria, sino más bien un título depositado en Caja de Valores.

Por lo tanto, en caso de que ocurra un corralito hipotético, si poseo dólares dentro de la cuenta de mi corredor, estos estarían efectivamente en una cuenta bancaria (específicamente, en la cuenta bancaria del corredor) y, por lo tanto, podrían verse afectados. En cambio, si dichos dólares están invertidos, entonces poseería un título registrado a mi nombre en Caja de Valores, lo cual me mantendría fuera del alcance del Banco Central. Además, en lugar de generar costos adicionales, esta inversión me brindaría rendimientos económicos.

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